Tiempos de entrega, costos por envío y tasa de incidencias son métricas esenciales. Medir correctamente permite tomar mejores decisiones, en lugar de operar basándose en percepciones o en la última queja que llegó por redes sociales.

El primer indicador que cualquier negocio debería tener claro es el tiempo promedio de entrega, idealmente desglosado por zona. Esto revela rápidamente si hay rutas o regiones donde el servicio se está degradando sin que nadie lo haya notado todavía.

El segundo es el costo por envío, también desglosado, porque un promedio general esconde variaciones importantes entre zonas o tipos de paquete. Sin este dato, es imposible saber dónde están realmente las oportunidades de ahorro.

El tercero, y el que más se pasa por alto, es la tasa de incidencias: paquetes dañados, direcciones incorrectas, entregas fallidas. Este número, cuando se mide consistentemente, suele revelar patrones que apuntan directamente a la causa raíz del problema.

No se necesita un sistema complejo para empezar a medir esto. Se necesita la disciplina de revisar estos tres números con regularidad y actuar cuando algo se desvía de lo esperado.